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Mostrando entradas de 2017

El tedio de la eternidad

Soñaba con el marfil de sus posaderas, o el brillo cárdeno de sus labios. Pero ella envejeció como un odre y se fue, tornando mi eternidad en segundos angostos de gran tormento. Nunca imaginé que el dolor por la pérdida del ser amado fuese tan grande, sin embargo, no pude resistirme a cumplir su voluntad, para perderla para siempre. Recuerdo que subido a las almenas, que habían construido los boyardos más jóvenes, le susurré al oído. - Ven conmigo, querida.  - De qué vale la eternidad si no la compartes con tus seres queridos. - Me tendrás a mí.- Yo ya había muerto a manos de los turcos, que jugaron con mi cabeza a eso que llaman ahora fútbol. Pero mi alma negra flotó impelida por los espíritus del maligno, para llegar adonde se hallaba mi condesa.- Por favor, estaremos juntos para siempre. - Te tendré hasta el final de mis días, cuando muera definitivamente. Las personas mueren cuando mueren quienes las recuerdan.- Dijo aquella anciana que había amado como a nadie. Ni siquiera amé tantí…

El alzheimer de Paris y la manzana de la discordia

A los cristianos, la manzana fementida, nos evoca al objeto de la discordia en el Paraíso, cuyo disfrute nos despojó de él. Veleidosa Eva, a la que achacaremos nuestra forma insidiosa  de ganarnos la vida, esto es, a que debamos sudar la tinta gorda para ganarnos el sustento, en vez de que éste llegue caído del cielo. Pero parece un mito que se repite como otras "fábulas" de la cultura occidental y porqué no de la universal (el gran diluvio o los cometas que parecen carros de fuego, también las historias  de los tres dioses de los belicosos higüey, que nos recuerdan a la Santísima Trinidad) tienen ese dejo místico que nos hacen razonar de forma trascendente, con relación a un pasado común.

Otro caso de la manzana fue el que protagonizó el inefable Paris, causante de desdichas para buena parte de los troyanos, que se vieron envueltos en una guerra por culpa de los amores del hijo del rey. Recordemos que hasta el descubrimiento de Troya, los historiadores creyeron que todos lo…

De las Casas y los indios

Los caballos piafaron como bestias venidas de otro mundo; sus jinetes con armaduras que emitían fuertes destellos, les habían deslumbrado en medio de las arenas de la playa. En la tribu le aseguraron que  salían rayos de las bocas estrechas de aquellos artilugios, y que cada vez que relinchaban las bestezuelas: cientos, miles de espíritus malignos salían proyectados al aire. Recordó como al socaire de la maleza, reptó atraído por la curiosidad de los nuevos visitantes. Una vieja leyenda hablaba de unos dioses que llegarían por mar ¿ Se había cumplido la profecía?Recuerdos y más recuerdos.  ¡ Había ocurrido hace tanto tiempo! Porque esos seres divinos se habían quedado para siempre, y a épocas de muchísima hostilidad se sucedieron otras etapas de una relativa calma. Sin embargo, él quiso ser siempre libre, no entendía de ningún tipo de sometimiento ni de encomienda, por lo que el hechizo primero de la curiosidad quedó definitivamente conjurado, para despertar una belicosidad que era pr…

Campos roturados

Acerca del bagaje controvertido de Mijaíl Shólojov como altavoz cultural de las autoridades soviéticas,  han circulado ríos de tinta. El presunto colaboracionismo y dejadez respecto al trato dispensado por las autoridades de la dictadura comunista a los intelectuales de la época, como el gran vate Ösip Mandelshtam, no logran eclipsar sin embargo un gran legado literario. 

"Vivimos sin sentir el país a nuestros pies,
nuestras palabras no se escuchan a diez pasos.
La más breve de las pláticas
gravita, quejosa, al montañés del Kremlin...
"(1)
Epigrama de Ösip Mandelhstan

Porque cabe recordar a guisa de inventario, que Shólojov fue presidente de la Unión de Escritores soviéticos, y su quehacer en este sentido deja en algunos aspectos mucho que desear, por ser livianos en la crítica  tal y como señala Vitali Shentalinskyy recogimos en este link . Además, Mijaíl obtuvo el premio Nobel en el año 1965 a pesar de su clara significación política(2); muy reconocido en el extranjero gracias…

La trastienda de Francisca

El féretro estaba acompañado por la comitiva enlutada y las plañideras que  se prestaban a ejercer su oficio con más tristeza aparente que real. – ¡Ha muerto la Francisca! - Me informó mi amigo Mateo del deceso, y seguidamente se agolparon en tropel las imágenes. No me lo podía creer, mientras escuchaba el panegírico de mi colega, que sonaba a eco desgastado dentro del teatrillo que acarrea cualquier muerte- Como librera fue toda una institución del barrio.  A mi me vendió bajo cuerda ¿Y a ti, Alfio?- Yo le contesté que a mi también.  Había llovido muchos desde entonces, cuando me presentaba en su tienda medio vate, con las barbas hirsutas y mis cabellos blondos, a intercambiar los libros usados con la Francisca. Una Barcelona donde descollaba Carlos Barral como editor pero tan ayuna de buena literatura, que lloro conmovido del aluvión de libros que se publican cada año en España, para queja de los autores. ¡Nunca llueve a gusto de todos! Aquella tarde le presenté a Francisca un ejempl…

El coño de Irene

En un hotel de Madrid, ardían las hojas de un proyecto de novela erótica, y porqué no de la vida. Más de mil páginas llenas de ambición. Cayeron como racimos de plataneros heridos por el peso de la madurez o las hojas caducas de un otoño, que se escenificaba más allá de la ventana donde se había hospedado Luois Aragón. - No puede quedar ni una viva. - Aguarda, zonzo, que esto se puede publicar.- Le dijo su partenaire femenina. - No es esa la razón, querida, ¡yo burgués! Lo que me faltaba.- Blandía el orgullo del autor que ve su producto profanado por la crítica de unos mentecatos que no captaban la hondura de la misma. Él, que había pastoreado como un histrión a sus discípulos surrealistas- a golpes de efecto junto al otro tótem, André Bretón- fue orillado como clase media por esas más de mil páginas. Y su vanidad aunque fuese cierto aquello, le llevó a tirar de soplete como se decía en la jerigonza literaria. - ¡Vamos, fuego redentor!- Azuzó las bestias de las llamas para que convirti…

La censura del hambre

Qué comemos hoy?- Era la pregunta más repetida en la casa de los Cela. Se había hecho presente el hambre como en tantos otros hogares, y el patriarca, un joven ceñudo con ínfulas de periodista, torero en sus ratos libres, y sobre todo escritor, navegaba por un mar de diviesos que le obligaba en algunas ocasiones a escribir de pie. El joven soñaba con la Underwood  mítica de Ernest Hemingway como con las curvas de Rita  Hayworth, pero en cualquier caso con unas tostadas evocadoras. Podía captar su sublime olor a lo Marcel Proust, el que se recreaba en la dichosa manzana ¡Lo que haría él con sus mondas! Porque Charo, su mujer, iba a las  colas eternas que se organizaban en cuanto se enteraba de  que la Dirección General de Abastos, haría una entrega de carne. Después de la pitanza, Camilo anhelaba un braserillo que les arrancase ese frío que se deslizaba hasta las entrañas. Las posaderas frías, las lumbares congeladas, que costaba mover tras unos pocos segundos de penitencia al levantar…

El papel y las almendras.

Un sueño nos lleva a la redacción de una editorial española de los años cuarenta, donde presenciamos una curiosa conversación basada en hechos reales y que nos resume las dificultades con las que se topaba la edición de entonces. La hipotética Editorial Pereda busca: novelistas que sean capaces de desarrollar Western, género preferido en aquella época. Quién se vea capacitado, que deje su razón en secretaría">>


- ¿Quién diantres va a comprar semejante mamotreto de un escritor bolchevique?- Dijo el viejo de mandíbula marmórea, que escupía a sus subordinados grandes perdigones, mientras hablaba. Apegado a un pitillo, que sostuvo en los labios, el señor Pereda pegó una  chupada al mismo. No tenía pocas cosas de las que ocuparse ¡cómo para que le viniesen con estos melindres!




- Dostoyevski no es bolchevique, señor.- Negó el joven traductor reverencialmente. No quería ofender el ánimo borrascoso del jefe.- Murió antes de que llegasen los rojos. -Más a mi favor, ¿cree que los censor…

El nudo gordiano de la tumba de Alejandro.

El pelo ensortijado y blondo, caía sobre la frente de la momia, que los eficientes funcionarios imperiales habían incorporado para que ambos dignatarios se saludasen. Uno por supuesto desde el más allá. Con la cara avinagrada, el Primer Emperador aclaró que él no venía a visitar una momia, "sino a un rey". Aquella mañana su camarilla más cercana, le había observado demasiado efusivo, como si hubiese inhalado los espíritus del conquistador o alguna que otra hierba que el mojigato Augusto tomaba siguiendo los consejos de su druida. Como tampoco libaba, el estado casi triunfal extrañaba en grado sumo a su círculo más cercano- Porque nuestro César, lloró al comparar sus conquistas con las del más grande. Un respeto, por favor ¡Cornelius, acérquese!- El fiel compañero se arrimó tembloroso, pues nunca había visto al  emperador embebido de las fiebres de grandeza como le había ocurrido con el macedonio.- Él acabó con siglos de rivalidad entre Oriente y Occidente. Rindió con sus fal…